Errores alimenticios

¡Tienes que terminar el plato! ¡No puedes comer el postre si no tocas la lechuga! ¿Te suenan estas frases?

Todas las mamás queremos que nuestros hijos crezcan bien, sanos y fuertes, y que su alimentación sea no solo nutritiva sino también balanceada. Pero en la práctica las cosas no son tan fáciles: tenemos horarios conflictivos, a los chicos no les gusta lo que preparamos, o el presupesto familiar no alcanza para darse grandes lujos en la mesa.

Las dificultades son varias. Por eso es importante tener claro cuáles son nuestras responsabilidades a la hora de alimentar a nuestros hijos, e identificar los errores más comunes que podemos cometer, a fin de evitarlos dentro de lo posible.

Recordemos que nuestra premisa básica es que los padres somos responsables por qué comer, cuándo y dónde. Nuestros hijos son responsables por cuánto comen, y si es que deciden comer.

Hoy vamos a explorar las principales áreas en las que los padres fallamos a la hora de alimentar a nuestros hijos. Estas incluyen errores en qué comer, en cuándo comer, y en dónde comer.

dieta

Errores en qué comer: 

– Falta de planeamiento y desorganización: es tal vez el error más común, pues sólo podemos poner en la mesa lo que tengamos cocinado o para cocinar. La buena nutrición comienza por planear la compra y el menú de la semana, aunque sólo sea a grandes rasgos. De lo contrario terminaremos comiendo pizza y hamburguesas  varias veces por semana.

– Ofrecer comida no adecuada para la edad del niño: de la misma forma que no le ofreceríamos un churrasco a un bebé de dos meses porque sabemos que no puede comerlo, debemos informarnos sobre las distintas fases de desarrollo en torno a la alimentación que influyen a los niños más grandes. Hay distintas edades para introducir distintos sabores. Ofrecer espárragos y escarola no es ideal, por más nutrientes que tengan.

– Ofrecer demasiadas comidas “para niños”: me refiero específicamente a comidas con azúcar. Si bien es cierto que los niños tienen preferencia por la comida dulzona, existen muchas alternativas naturales que no requieren agregar azúcar (zanahorias, remolacha, arvejas) y que satisfacen esa necesidad del niño.

– Ofrecer comida que no es rica o no está debidamente sazonada: a veces, cuando intentamos cambiar el menú y comenzar a comer más sano, se nos va un poco la mano y nos olvidamos que para un niño el sabor es fundamental. Por ejemplo, función del aceite y la manteca es ayudar a realzar el sabor natural de las verduras, y le proporcionan una calidad resbaladiza a las comidas que ayuda a la hora de masticar y tragar. ¡No caigamos en la trampa de ofrecer comida nutricionalmente superior pero amarga, desabrida o aburrida!

– Prohibir alimentos: en especial debemos hacer un esfuerzo por mantener los postres, los dulces y las papitas chips. Sí, es preferible que los niños se expongan a esas comidas con moderación a que se las prohibamos. Hagamos el esfuerzo de dar postre al menos una vez al día, y de dejarlos que coman papitas al menos un par de veces por semana. La moderación es fundamental.

– Olvidarnos de dar el ejemplo: si cocinamos pasta integral con berenjenas para los chicos pero nosotros no la comemos, y si vamos a un restaurant y pedimos verdura para ellos y pizza para nosotros, tenemos que revaluar nuestra estrategia alimenticia. No podemos pedir lo que no damos.

 

Errores en cuándo comer:

– Ofrecer comida constantemente: si ofrecemos desayuno, almuerzo y cena, más dos meriendas al día, es prácticamente imposible que nuestros hijos estén mal nutridos y se mueran de hambre. Tenemos que perderle el miedo a decir que “no” fuera de estos horarios: si nuestro hijo no comió durante el almuerzo y media hora más tarde implora que tiene hambre, no tenemos por qué ceder frente a su petición. Falta muy poquito para la hora de la merienda, y ya comerá con más ganas. Más que ofrecerles comida a destiempo, es preferible que nos concentremos en comprender los motivos por los cuales nuestros hijos están pidiendo comida (¿aburrimiento?) o creen que necesitan comer nuevamente (¿ansiedad?). Si a pesar de mantener los 5 horarios nuestros hijos continúan pidiendo comida en otras oportunidades, sugiero evaluar la situación con ayuda profesional.

 

Errores en dónde comer:

– Ofrecer comida en lugares y situaciones en las que la comida no pertenece: el auto, el sofá de la sala y el escritorio de los deberes no tienen por qué tener manchas de mayonesa. Como padres, tenemos que tomar una decisión consciente sobre dónde vamos a permitir que nuestros hijos coman, y por qué. Y como siempre, dar el ejemplo es fundamental: si no queremos que nuestros hijos coman papitas frente al televisor, tenemos que dejar de hacerlo…

 

Finalmente, me gustaría recordarles que aparte de qué comer, cuándo comer y dónde comer, la Psicología de la Nutrición también reconoce que hay toda una gama de fallas en torno a la alimentación que ocurren dentro el campo emocional. Por su importancia las vamos a explorar por separado con el grado de atención y detalle que se merecen.

 

 

Un comentario en “Errores alimenticios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *