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Elecciones Sanas: los No alimentos

En nuestra página nos concentramos normalmente en los factores psicológicos que influyen en nuestras conductas alimenticias. Cuerpo y psiquis están íntimamente relacionados, y muchas veces ocurre que cierto tipo de alimentos y cierto tipo de sustancias tienen efectos potentes en nuestro sistema – desde el cianuro al chocolate.

En el día de hoy queremos hablar de sustancias que están presentes en muchos productos alimenticios, pero que no deberían encontrarse allí. ¿Por qué? Porque tienen efectos negativos tanto para nuestro cuerpo como para nuestras emociones, generando desde enfermedades físicas hasta estados emocionales alterados (ansiedad, adicción, falta de concentración, por ejemplo).
Es decir, estos productos no deberían ser parte de tu estilo de vida, y si lo son, seguramente estés experimentando dificultades para dejar de consumirlos. Por eso te los queremos presentar.

Se trata de los llamados no-alimentos. En muchos países, especialmente de Europa y en Japón, dichos compuestos ya han sido prohibidos o tienen regulaciones de uso muy estrictas (por ejemplo, se pueden usar en lociones y perfumes pero no en productos digeribles).
Para ayudarte a identificarlos, hemos creado una lista de los Seis Grupos a los cuales les debes prestar especial atención y, de ser posible, evitar. También te ofrecemos una explicación de por qué son nocivos, en qué productos se encuentran, y cómo los puedes reconocer y eliminar de tu dieta.

Esperamos que en vez de sentirte agobiada, este artículo te ayude a convertirte en una consumidora más informada, aprendiendo a leer etiquetas y a seleccionar mejores opciones para ti y tu familia.

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Aditivos: colorantes

Colorantes: Azul 1 (también conocido como E133), Azul 2 (E132), Rojo 2, Rojo 3 (E127), Rojo 40 (E129), Amarillo 5 (Tartrazina o E102), y Amarillo 6 (E110).

Dónde se esconden: en pasteles, tortas, dulces, macarrones con queso, antibióticos, bebidas deportivas, sodas y quesos.

Por qué siguen en uso: antes de comer con la boca, comemos con la vista. Esto explica por qué el uso de los colorantes artificiales se ha quintuplicado desde 1955.

Riesgos para la salud: hace años, los colorantes provenían de fuentes naturales, como ser el azafrán y la cúrcuma. Pero actualmente la mayoría de los colorantes artificiales provienen del alquitrán de hulla (carbón), el cual también es usado para sellar productos y hacer brillar pisos.
Las investigaciones científicas han asociado los colorantes artificiales con alergias, hiperactividad, dificultades de aprendizaje, irritabilidad y agresión.

Evítalos: lee las etiquetas y búscalos en la lista de ingredientes.

 

Preservativos

Ingredientes: los antioxidantes sintéticos o butil-hidroxi-anisol E320 (BHA) y el butil-hidroxi-tolueno (también conocido como hidroxitolueno butilado o BHT). Propionato de calcio, pirofosfato ácido de sodio (E543), nitrato de sodio (E251), pirofosfato de calcio.

Dónde se esconden: comidas de repostería, snacks, comidas congeladas, carnes procesadas y embutidos.

Por qué siguen en uso: los preservativos y antioxidantes son compuestos que evitan que la comida se ponga rancia. Es decir, alargan la duración de los alimentos en el supermercado porque extienden su fecha de caducidad.

Riesgos para la salud: los nitratos y otros preservativos artificiales aumentan el riesgo a padecer de ciertos tipos de cáncer. BHA y BHT son derivados del petróleo (¡qué rico!).

Además, los niños que consumen muchos alimentos con preservativos tienden a padecer problemas de digestión y no absorben correctamente los nutrientes de la comida, pues los preservativos preservan al alimento incluso durante el proceso de digestión.

Evítalos: lee las etiquetas, especialmente si compras productos procesados o embutidos (y como habrás visto hasta ahora, desconfía de cualquier ingrediente que comience con E y tenga números…).

 

Hormonas

Ingredientes: hormonas sintéticas (rBGH y rBST)

Dónde se esconden: productos lácteos y sus derivados.

Por qué siguen en uso: estas hormonas se las inyectan a las vacas para incrementar la producción de leche.

Riesgos para la salud: las vacas inyectadas con hormonas sufren de infecciones a las ubres, infertilidad y dificultades para moverse. Y las personas que consumen la leche de estas vacas tienen niveles altos de IGF-1 (factor de crecimiento de insulina tipo 1), el cual ha sido relacionado al cáncer de colon, mama, y próstata.

Evítalos: si consumes lácteos, asegúrate que sean libres de hormonas y antibióticos. Tu mejor opción son los productos lácteos con sello de agricultura biológica.

 

Antibióticos

Dónde se esconden: carnes y lácteos.

Por qué siguen en uso: los antibióticos se usan en las granjas de producción intensiva para prevenir infecciones en el ganado (es decir, se administran regularmente a animales que no están enfermos).

Riesgos para la salud: el problema de dar antibióticos a animales que no los necesitan es que se matan a las bacterias más débiles, creando así un medio ideal para que surjan bacterias resistentes a antibióticos. De esta manera se generan agentes patógenos que pueden causar infecciones difíciles de tratar.

Evítalos: si consumes productos animales, asegúrate que sean de origen biológico o de pastura libre.

 

Edulcorantes artificiales

Ingredientes: jarabe de maíz con alta fructosa, aspartamo (NutraSweet), sucralosa (Splenda)

Dónde se esconden: su uso es muy amplio, y realmente se “esconden” en muchísimos productos – no solamente en dulces sino también en salsas, aderezos, galletas saladas, etc.

Por qué siguen en uso: en los últimos años la tendencia en la industria ha sido a bajar la cantidad de grasa de los productos. Pero al bajar la grasa se pierde sabor, y muchas compañías deciden aumentar los azúcares para compensar.

Riesgos para la salud: el azúcar en sí es asociada a muchísimas enfermedades, desde la hiperactividad hasta la inflamación y la diabetes. Sin embargo, investigaciones muestran que los substitutos tienen aún peores consecuencias. Por ejemplo, el jarabe de maíz es una de las principales causas del hígado graso, y el aspartamo contiene metanol, que aumenta los riesgos de migraña y depresión.

Evítalos: lamentablemente existen más de 50 nombres distintos para los sustitutos del azúcar. Un buen lugar para comenzar es leer la lista de ingredientes y asegurarnos que por lo menos el aspartamo, la sucralosa y el jarabe de maíz no están presentes.

 

Aditivos: MSG

Ingredientes: glutamato monosódico (MSG)

Dónde se esconde: en la mayoría de las comidas envasadas y procesadas.

Por qué sigue en uso: MSG estimula las papilas gustativas, haciendo que la comida procesada (que por lo general tiene poco sabor) se vuelva más interesante para nuestro paladar. Y por lo tanto, haciéndonos querer comer más.

Riesgos para la salud: los riesgos más conocidos son el aumento de la presión sanguínea, dolor en las articulaciones, diarrea, ansiedad, migraña, e incluso daños cerebrales.

Evítalo: es algo difícil, pues el MSG a veces se declara con otros nombres, y la lista supera a los 30. Busca en los ingredientes MSG o ácido glutámico, glutamato, carragenina, maíz hidrolizado.

 

Aceites bromados

Ingredientes: aceite vegetal bromado (BVO)

Dónde se esconden: en bebidas deportivas y sodas de sabor cítrico (atención: también hay harinas bromadas, y por eso te conviene controlar también panes y masas).

Por qué siguen en uso: el aceite bromado es un emulsionante, que evita que los contenidos de la bebida se separen y suban a la superficie.

Riesgos para la salud: los aceites bromados han sido relacionados a problemas de tiroides, enfermedades auto inmunes y cáncer.

Evítalos: lee atentamente las etiquetas y descarta los productos bromados.

 

Aceites hidrogenados

Dónde se esconden: en pasteles, galletas, donas, comidas congeladas, papas fritas, margarinas.

Por qué siguen en uso: cuando el aceite vegetal se combina con el hidrógeno en un proceso industrial, el producto resultante tiene gran estabilidad. Es decir, los alimentos que contienen aceites hidrogenados tienen una vida útil muy larga, y los supermercados no tienen que preocuparse porque no se vendan rápidamente.

Riesgos para la salud: los aceites hidrogenados son también conocidos como las grasas trans, y se trata del primer factor contribuyente a arterias bloqueadas y ataques al corazón.

Evítalos: no es fácil, pues en algunos países si los alimentos contienen menos de 0.5 gramos de aceites hidrogenados, pueden decir “sin grasas trans” en sus etiquetas. Si el producto que quieres comprar contiene aceites parcialmente hidrogenados o shortening, déjalo.

 

Alimentos Transgénicos

Ingredientes: organismos alterados genéticamente.

Dónde se esconden: las cosechas más comunes son el maíz, la canola, la soja, la papaya y las remolachas.

Por qué siguen en uso: para aumentar la productividad y la resistencia a las pestes, y para crear variaciones más dulces de vegetales que consumimos.

Riesgos para la salud: los transgénicos son creaciones relativamente nuevas, y conllevan muchos desafíos. El principal problema es que todavía no está claro cuáles son los riesgos a largo plazo de consumir estos productos, pues no hay estudios conclusivos. Las investigaciones independientes que se han realizado indican que los transgénicos pueden influir en la fertilidad, en el sistema auto inmune, desregular la insulina y alterar el balance gastro intestinal. Es decir, los riesgos de consumirlos superan los posibles beneficios. Por eso y hasta que no se pueda garantizar 100% su seguridad, es preferible dejarlos de lado.

Evítalos: en muchos países los transgénicos no se declaran en las etiquetas. Si los quieres evitar, lo mejor es consumir alimentos orgánicos, o buscar un sello de garantía de agricultura natural o biológica.

 

¡Recuerda!

Es normal sentirse agobiada con tanta información, especialmente cuando quieres hacer cambios positivos en tu dieta y no sabes por dónde empezar. Date tiempo para leer esta lista varias veces con tranquilidad, imprímela si quieres y comparte este artículo con tus seres queridos.

Comienza a leer las etiquetas de los productos y a familiarizarte con los nombres de los ingredientes. Independientemente del país donde vivas, siempre hay opciones naturales en el mercado de verduras o en los supermercados… tal vez al principio tengas que jugar a los detectives hasta encontrarlos. ¡No te desanimes! Tu salud física y emocional te lo agradecerán.

 

Cómo manejar la adicción a un alimento

Tal vez reconozcas esta situación: tienes antojo de comer pan, decides que solamente vas a cortarte una rodaja, y terminas comiéndote toda la baguette. Parecería ser que lo tuyo no es hambre, sino adicción.
No te preocupes, no te estás volviendo loca: las adicciones a la comida son más comunes de lo que parecen, y en este video te explicamos por qué.

 

Cuéntanos aquí debajo si tú crees tener una adicción a la comida, y por qué.

Lo que no sabías que te engordaba

 

En esta nueva entrega realizada por Elisa en exclusivo para el Huffington Post, te explicamos cuáles son las cuatro comidas que te pueden hacer engordar sin que tú lo sepas (y dicho sea de paso, ¡no son las comidas que tú crees!).
Si quieres enterarte de cuáles son y leer el artículo completo, haz click AQUI para acceder al mismo. Si te gusta y si te ha sido útil no te olvides de dejarnos un comentario y compartirlo.

Cómo romper el ciclo de la ansiedad

Sin duda, la ansiedad en torno a la alimentación es uno de los temas más importantes que vemos día a día. Irónicamente, la ansiedad no existe solamente en una situación específica de peso y salud, sino que se repite a lo largo de todo el espectro de peso e imagen. Es decir, si tú quieres perder peso probablemente estés ansiosa porque quieres hacerlo en determinada cantidad de días o meses y tal vez pienses que no lo conseguirás. Pero seguramente estarás convencida que, una vez que logres quitarte de arriba el sobrepeso, te sentirás mucho mejor y la ansiedad se te pasará.
ansADVwebLamentablemente eso no ocurre: en mi experiencia, tengo muchísimas clientas delgadas y de cuerpo esbelto que han logrado llegar a su peso ideal. Pero no han logrado quitarse la ansiedad de encima y, en muchos casos, su nerviosismo se ha vuelto peor. Es que ahora temen subir de vuelta de peso, tener que hacer ejercicio o dieta todos los días por el resto de sus vidas, que la ropa nueva no les quede, que sus amigas se piensen que son unas flojas si ganan un par de kilos…

Como ves, la ansiedad no discrimina ni a gordas ni a flacas. Y tampoco se va cuando el espejo nos revela una imagen deseable, porque el problema no es el peso. Para liberarte de la ansiedad no necesariamente tienes que trabajar en tu aspecto físico – ¿acaso no llevas ya toda una vida chequeando tu imagen en el espejo, tratando dietas y programas de ejercicio nuevos, y todavía sientes esa inseguridad cuando ves una foto tuya o te miras en el reflejo de una vidriera? Entonces ya sabes que la estrategia de estar constantemente queriendo remodelar tu cuerpo no funciona.  Por eso es bueno preguntarnos, ¿si esta estrategia no funciona, por qué la seguimos haciendo?

Probablemente seguimos utilizando estas estrategias que no funcionan porque: (1) son las únicas estrategias que conocemos, (2) es a lo que estamos acostumbradas, y (3) es lo que los medios masivos y los avisos de productos de dieta y ejercicio quieren que creamos (¡compra este batido para adelgazar! ¡tíñete el pelo para parecer más delgada! ¡esta falda reduce tus curvas!).
A falta de conocimiento de otras alternativas, solemos caer en el hábito de seguir queriendo cambiar el cuerpo para quitarnos la ansiedad de encima – y seguimos teniendo el mismo resultado insatisfactorio.

La otra opción para trabajar la ansiedad no es la más conocida, pero al menos funciona (¡aunque sea a la larga y tengamos que tener paciencia!). Se trata de explorar nuestras emociones e identificar cuáles son nuestros miedos y creencias erróneas sobre imagen y alimentación. Cuando aceptamos este desafío y nos comprometemos a aceptarnos independientemente de nuestro peso, es que logramos salirnos de ese ciclo negativo de juzgarnos constantemente y vivir ansiosas. ¡Te invito a comenzar hoy tu jornada de liberación personal!