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¿Por qué ella baja de peso y yo no?

A quién no le ha sucedido: en los últimos meses has subido una o dos tallas, la ropa te queda cada vez más apretada y te sientes como un embutido. Decides bajar de peso y haces todo lo que puedes para lograrlo: comes más sano, tomas más agua, haces ejercicio varias veces por semana y dejas de tomar alcohol. Pero cuando te vas a pesar…¡horror! En vez de haber bajado esos kilitos, parece que hasta has subido otros dos.

Como si esto no fuese insulto suficiente para tu orgullo, te encuentras para almorzar con tu amiga (sí, tu amiga la flaca) quien come un plato gigante de pasta a gusto, toma un vaso de vino y pide postre. Y pesa la mitad de lo que pesas tú. Qué está pasando???

Antes de abandonar tu plan en completa frustración y sentarte a comer galletitas de chocolate frente al televisor, me gustaría que consideres algunos factores que pueden estar saboteando tu plan, o tu forma de encarar esta situación:

Estás creando músculo antes de bajar grasa
Cuando comienzas a hacer ejercicio moderado o intenso varias veces por semana, estás también comenzando a crear más músculo en tu cuerpo. Pero el músculo pesa más que la grasa, y a veces comenzamos a desarrollar músculo antes de bajar grasa. Por eso al subirte a la báscula ves un leve aumento de peso que no logras explicar.
Si sigues alimentándote sano y haciendo ejercicio regularmente, al cabo de un par de meses vas a notar que tu cuerpo se ve mejor y que la ropa ya no te queda tan apretada, pues finalmente estarás bajando la grasa y no el músculo (este es otro de los motivos por los cuales no recomendamos dejarnos guiar por la báscula a la hora de querer estar mejor físicamente).

Estás combinando alimentos de la manera equivocada y por eso estás más hinchada
Comer sano parece sencillo, y en muchas formas lo es: hay que aumentar la cantidad de frutas, verduras y legumbres en nuestra dieta. Pero también hay que saber cómo hacerlo, pues si no conoces las bases de las combinaciones correctas de alimentos puede ser que estés generando molestias intestinales (malestar estomacal, retención de líquidos, eructos, distensión abdominal y/o gases). Es decir, si bien estás consumiendo productos “sanos” te sientes físicamente peor.
Con la ayuda de un profesional de salud puedes fácilmente recuperar el balance necesario. Como principios básicos, recuerda comer proteínas y carbohidratos simples por separado, no comer fruta en exceso o incluso eliminarla (especialmente si has sufrido de candida), y suplementar con probióticos.

Estás queriendo bajar de peso más rápido de lo que tu cuerpo puede
El refrán no miente: el que espera desespera. Te ha llevado su tiempo tomar la decisión de mejorar tu salud, tienes la motivación necesaria para realizar los cambios de hábitos requeridos, y pro eso quieres ver resultados…¡ahora!
Calma, calma: seguramente estás haciendo todo lo correcto, pero a tu cuerpo le ha llevado más de 2 semanas poner el sobrepeso, y seguramente le llevará más tiempo para perderlo – sobre todo si lo que quieres es un resultado duradero a largo plazo. Cuando comiences a desesperar recuerda que lo más importante es crear rutinas sanas en tu vida, pues eso te dará la energía necesaria para continuar por el buen camino. ¡Paciencia!

Estás tomando algún medicamento que te dificulta o impide bajar de peso, o estás pasando por cambios hormonales (menopausia, hipotiroidismo) que no estás teniendo en cuenta
Muchas veces decidimos cambiar nuestras rutinas pero nos olvidamos de hacer un chequeo médico antes de comenzar el cambio. Por favor no olvides pasar por tu doctor y hacerte un análisis completo. Conversa con él/ella sobre los medicamentos que estás tomando y sus efectos secundarios: muchos antidepresivos, por ejemplo, llevan a fluctuaciones de peso. Además, muchas de nosotras padecemos de problemas a la tiroides o alergias y ni siquiera lo sabemos, pues nos sentimos un poco fatigadas o rellenitas, pero no lo suficiente para consultar al doctor.
Cuanto más conozcas tu situación física actual, más fácil te será crear una rutina de alimentación y ejercicio que sea efectiva para ti.

Existen bloqueos emocionales que, en combinación con alguno de los factores ya descritos, te impiden dejar ir el peso.

Todas nuestras dolencias o problemáticas siempre tienen una causa física y otra psíquica. Esto no significa que tenga que ser algo “malo”: por ejemplo, muchas veces comemos por aburrimiento, y la causa física es comer más de lo que nuestro cuerpo necesita.
Es importante que revises tus hábitos y tus creencias emocionales en torno a la comida, pues parte del éxito en mantener tu bienestar físico es mantener también una psiquis saludable.

Ya hice todo lo que me dijiste en los otros puntos.. y mi amiga igual come lo que quiere y no pone ni un kilo, mientras yo estoy contando cada hoja de lechuga!!!
Es frustrante, lo sé, pero también sé que las comparaciones son odiosas. Tal vez tu amiga tenga otra edad, otro metabolismo que el tuyo, otro cuadro hormonal u otros desafíos que tú desconoces… Tal vez ella hace dieta toda la semana y tú no te enteras porque ella come cuando está contigo, ¿quién sabe?
Recuerda que siempre va a haber alguien más flaco, más alto, más bajo, más joven o más viejo que tú. Por eso concéntrate en tu propio bienestar, pues es eso lo que te ayudará a ser una persona más feliz y completa, y a disfrutar de los almuerzos con amigas… por más flacas que sean.

Cómo romper el ciclo de la ansiedad

Sin duda, la ansiedad en torno a la alimentación es uno de los temas más importantes que vemos día a día. Irónicamente, la ansiedad no existe solamente en una situación específica de peso y salud, sino que se repite a lo largo de todo el espectro de peso e imagen. Es decir, si tú quieres perder peso probablemente estés ansiosa porque quieres hacerlo en determinada cantidad de días o meses y tal vez pienses que no lo conseguirás. Pero seguramente estarás convencida que, una vez que logres quitarte de arriba el sobrepeso, te sentirás mucho mejor y la ansiedad se te pasará.
ansADVwebLamentablemente eso no ocurre: en mi experiencia, tengo muchísimas clientas delgadas y de cuerpo esbelto que han logrado llegar a su peso ideal. Pero no han logrado quitarse la ansiedad de encima y, en muchos casos, su nerviosismo se ha vuelto peor. Es que ahora temen subir de vuelta de peso, tener que hacer ejercicio o dieta todos los días por el resto de sus vidas, que la ropa nueva no les quede, que sus amigas se piensen que son unas flojas si ganan un par de kilos…

Como ves, la ansiedad no discrimina ni a gordas ni a flacas. Y tampoco se va cuando el espejo nos revela una imagen deseable, porque el problema no es el peso. Para liberarte de la ansiedad no necesariamente tienes que trabajar en tu aspecto físico – ¿acaso no llevas ya toda una vida chequeando tu imagen en el espejo, tratando dietas y programas de ejercicio nuevos, y todavía sientes esa inseguridad cuando ves una foto tuya o te miras en el reflejo de una vidriera? Entonces ya sabes que la estrategia de estar constantemente queriendo remodelar tu cuerpo no funciona.  Por eso es bueno preguntarnos, ¿si esta estrategia no funciona, por qué la seguimos haciendo?

Probablemente seguimos utilizando estas estrategias que no funcionan porque: (1) son las únicas estrategias que conocemos, (2) es a lo que estamos acostumbradas, y (3) es lo que los medios masivos y los avisos de productos de dieta y ejercicio quieren que creamos (¡compra este batido para adelgazar! ¡tíñete el pelo para parecer más delgada! ¡esta falda reduce tus curvas!).
A falta de conocimiento de otras alternativas, solemos caer en el hábito de seguir queriendo cambiar el cuerpo para quitarnos la ansiedad de encima – y seguimos teniendo el mismo resultado insatisfactorio.

La otra opción para trabajar la ansiedad no es la más conocida, pero al menos funciona (¡aunque sea a la larga y tengamos que tener paciencia!). Se trata de explorar nuestras emociones e identificar cuáles son nuestros miedos y creencias erróneas sobre imagen y alimentación. Cuando aceptamos este desafío y nos comprometemos a aceptarnos independientemente de nuestro peso, es que logramos salirnos de ese ciclo negativo de juzgarnos constantemente y vivir ansiosas. ¡Te invito a comenzar hoy tu jornada de liberación personal!