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Alimentación en la adolescencia

Cuando nuestros hijos son chicos es fácil seguir las recomendaciones sobre dieta y nutrición. Pero cuando crecen, cada vez hay menos normas para seguir, y los gustos personales de nuestros hijos juegan un rol fundamental.

Para poder navegar la adolescencia, te invitamos a escuchar esta presentación exclusiva, en la cual aprenderás:

– cuáles son las necesidades dietéticas durante la adolescencia

– qué características tiene esta fase, a nivel de desarrollo físico y mental

– cambios a los que debes prestar atención

– cómo ayudar a nuestros hijos en esta fase de sus vidas, desde el punto de vista nutricional

 

 

Luego de mirar el seminario, te pedimos que nos dejes debajo un mensaje contándonos tu experiencia con tus adolescentes.

Gracias por ser parte de nuestra comunidad.

 

Causa de los desórdenes alimenticios (III)

En esta tercer entrega sobre desórdenes alimenticios te explicamos cuáles son sus causas de origen, y los motivos por los cuales una persona puede tener predisposición para desarrollar este tipo de aflicción. En especial hablamos de las principales diferencias entre una persona que padece un desorden y otra persona que no.

Si aún no has visto la primer y la segunda entrega sobre el tema, puedes hacerlo a través de los enlaces.

 

Lo que no sabías que te engordaba

 

En esta nueva entrega realizada por Elisa en exclusivo para el Huffington Post, te explicamos cuáles son las cuatro comidas que te pueden hacer engordar sin que tú lo sepas (y dicho sea de paso, ¡no son las comidas que tú crees!).
Si quieres enterarte de cuáles son y leer el artículo completo, haz click AQUI para acceder al mismo. Si te gusta y si te ha sido útil no te olvides de dejarnos un comentario y compartirlo.

Cómo romper el ciclo de la ansiedad

Sin duda, la ansiedad en torno a la alimentación es uno de los temas más importantes que vemos día a día. Irónicamente, la ansiedad no existe solamente en una situación específica de peso y salud, sino que se repite a lo largo de todo el espectro de peso e imagen. Es decir, si tú quieres perder peso probablemente estés ansiosa porque quieres hacerlo en determinada cantidad de días o meses y tal vez pienses que no lo conseguirás. Pero seguramente estarás convencida que, una vez que logres quitarte de arriba el sobrepeso, te sentirás mucho mejor y la ansiedad se te pasará.
ansADVwebLamentablemente eso no ocurre: en mi experiencia, tengo muchísimas clientas delgadas y de cuerpo esbelto que han logrado llegar a su peso ideal. Pero no han logrado quitarse la ansiedad de encima y, en muchos casos, su nerviosismo se ha vuelto peor. Es que ahora temen subir de vuelta de peso, tener que hacer ejercicio o dieta todos los días por el resto de sus vidas, que la ropa nueva no les quede, que sus amigas se piensen que son unas flojas si ganan un par de kilos…

Como ves, la ansiedad no discrimina ni a gordas ni a flacas. Y tampoco se va cuando el espejo nos revela una imagen deseable, porque el problema no es el peso. Para liberarte de la ansiedad no necesariamente tienes que trabajar en tu aspecto físico – ¿acaso no llevas ya toda una vida chequeando tu imagen en el espejo, tratando dietas y programas de ejercicio nuevos, y todavía sientes esa inseguridad cuando ves una foto tuya o te miras en el reflejo de una vidriera? Entonces ya sabes que la estrategia de estar constantemente queriendo remodelar tu cuerpo no funciona.  Por eso es bueno preguntarnos, ¿si esta estrategia no funciona, por qué la seguimos haciendo?

Probablemente seguimos utilizando estas estrategias que no funcionan porque: (1) son las únicas estrategias que conocemos, (2) es a lo que estamos acostumbradas, y (3) es lo que los medios masivos y los avisos de productos de dieta y ejercicio quieren que creamos (¡compra este batido para adelgazar! ¡tíñete el pelo para parecer más delgada! ¡esta falda reduce tus curvas!).
A falta de conocimiento de otras alternativas, solemos caer en el hábito de seguir queriendo cambiar el cuerpo para quitarnos la ansiedad de encima – y seguimos teniendo el mismo resultado insatisfactorio.

La otra opción para trabajar la ansiedad no es la más conocida, pero al menos funciona (¡aunque sea a la larga y tengamos que tener paciencia!). Se trata de explorar nuestras emociones e identificar cuáles son nuestros miedos y creencias erróneas sobre imagen y alimentación. Cuando aceptamos este desafío y nos comprometemos a aceptarnos independientemente de nuestro peso, es que logramos salirnos de ese ciclo negativo de juzgarnos constantemente y vivir ansiosas. ¡Te invito a comenzar hoy tu jornada de liberación personal!